martes, 14 de octubre de 2014

UNA SEMANA TRÁGICA

CALLES EN LUCHA 1
UNA SEMANA TRÁGICA

En estos días se cumplen 145 años de unos sucesos que llenaron las calles de València de fuego y sangre. Esta es una sucinta relación de los hechos que tuvieron su principal escenario en la plaza del Mercat y en sus calles adyacentes:

 

Día 5-10-1869

Se declara la ley marcial en València, con la excusa de la aparición de partidas republicanas en la provincia.

 

Día 6-10-1869


Corren rumores del eminente desmantelamiento de las Milicias Populares, nacidas al amparo de la "Gloriosa Revolución" de 1868, formadas por ciudadanos progresistas y republicanos y herederas de las milicias de voluntarios liberales que luchaban contra las partidas carlistas.
El Capitán General de la Región,
Rafael Primo de Rivera y Sobremonte, convoca a los jefes de las Milicias Populares (Batallones de la Libertad) para garantizarles que si mantienen el orden no habrá desarme.


 

Día 7-10-1869


Milicianos populares son desarmados en el Grau, por orden al parecer del gobernador civil de Valencia, José Peris y Valero.
El alcalde de Valencia y jefe de los republicanos federales
José Antonio Guerrero, se entrevista con el capitán general Primo de Rivera, que dice desconocer la orden.
Crece la irritación entre las milicias populares, con el respaldo de una mayoría de la población ciudadana y de la huerta de València.


 

Día 8-10-1869

A primeras horas de la mañana los militares toman posiciones sigilosamente en puntos estratégicos de la ciudad. Al mismo tiempo aparecen en las esquinas bandos del Capitán General disponiendo el desarme de los Voluntarios.

El capitán general Primo de Rivera, comunica al alcalde de València J.A. Guerrero y a los jefes de las milicias, que tienen dos horas para entregar las armas en cumplimiento de un decreto del regente Serrano, comunicado por el ministro de la gobernación, Práxedes Mateo Sagasta.

El alcalde José A. Guerrero se despide del general con estas palabras: “Puesto que nada son para V.E. las justas reclamaciones de un pueblo herido en su honra, yo, en nombre de ese pueblo, y en representación de su Milicia, me declaro desligado de todo compromiso, y declino la responsabilidad de lo que pueda acontecer”.


Los jefes republicanos se sienten engañados tanto por el gobernador civil como por el militar y convocan a todas los Voluntarios de la Libertad a concentrase en la plaça del Mercat.

Virgilio Cabalote desde el Cabanyal marcha con sus voluntarios hacia el Mercat.

José Pérez Guillén "El Enguerino" recluta a los de la huerta.

Se toman posiciones en las puertas de Sant Vicent, Quart, en las Escuelas Pías, en el cuartel del Pilar, Sant Joan del Mercat y la Llotja.

Se forman barricadas.

Más de seis mil ciudadanos con escopetas y cuchillos se preparan a una confrontación a todas luces desigual.
Desde Capitanía General se forman los batallones del Regimiento de Toledo y de la Princesa, al mando del coronel Deza y el del Regimiento Zamora, al mando del coronel Angulo.
Repican las campanas de Sant Joan del Mercat y no es a misa, tocan a somatén.


Archivo R. Solaz


1ª Confrontación

La primera confrontación se produce en la calle de las Mantas, el ímpetu y la rabia acumulada de los milicianos coge por sorpresa a un ejército profesional que contempla como su jefe, el coronel Deza y sus oficiales, caen abatidos por el fuego miliciano.


El batallón descabezado se bate en retirada a la espera de instrucciones del mando central.

 


2ª Confrontación

El regimiento Zamora al mando del coronel Angulo, no logra pasar de la calle San Fernando. Cae malherido y mueren sus oficiales, el batallón se repliega y espera órdenes.
Los gritos de "¡Viva la república federal!" se confunden con los lamentos de los heridos y el estampido de los disparos.

 

3ª Confrontación

Parte de la desbaratada columna del coronel Deza, capitaneada por el comandante Antonio Alonso, intenta entrar en la plaça del Mercat por detrás de la Llotja, pero son literalmente aniquilados, en la plaça de les Panses. El comandante Alonso cae en la batalla.

 


4ª Confrontación

Nadie en Capitanía General esperaba esta derrota. Primo de Rivera recompone los restos del Regimiento Toledo y pone a su mando al coronel Hevia. Al amor propio se une la sed de venganza. La columna avanza por la calle Cavallers para por la Bosseria acceder a la plaça del Mercat.
Pero los guerrilleros aparecen por todas las bocacalles y en el Tossal son acorralados, vencidos y humillados, a pesar de todo, las bajas por los dos bandos son innumerables, el coronel Hevia una de ellas.


 

Días 9 al 15-10-1869

Ante el estrepitoso fracaso del ejército, el ministro de gobernación Sagasta pone al general Martínez Campos al mando de la operación y le ordena acabar cuanto antes y al precio que sea con la rebelión.
Mientras el ejército prepara su artillería, los Voluntarios de la Libertad montan guardia en las barricadas, armados de sus escopetas, navajas y cuchillos. Son numerosas las muestras de apoyo de la población facilitándoles víveres y ropa de abrigo.


Día 16-10-1869

Finalmente el día 16 de octubre, el general Prim, presidente del gobierno da la orden de bombardear València. Durante más de seis horas los cañones situados en la calle Sagunt, el cuartel de Sant Francesc, el Portal de Sant Vicent y el que más daños causó, situado en Patraix, lanzaron sus granadas sobre la ciudad de Valencia, sin respetar ni a milicianos ni a civiles. La metralla de las bombas al explotar causaba estragos entre la población. La sangre corría por las calles y el fuego consumía barricadas y viviendas.

El Barri de Velluters fue el más castigado por el bombardeo. Las bombas no respetaron ni el Mercat, parte de sus columnas quedaron destrozadas, ni el centenario Molí de Na Rovella que finalmente tuvo que ser demolido.

Fue la batalla de poco más de 6.000 hombres contra un ejército de 22.000 soldados, en la cual se lanzaron contra la población 140 bombas, 150 granadas esféricas, 700 de cañón rayado, 240 del sistema Krupp (explotaban al impactar, produciendo abundante metralla), multitud de balas rasas y botes de metralla y según narra Manuel Fernández Herrero (Historia de Las Germanías de Valencia Cap. XXVI-pág. 264) “estaban dispuestos a lanzar sobre la ciudad, caso de no rendirse, cohetes incendiarios y camisas embreadas para destruir la población”.

Archivo R.Solaz.


Los jefes republicanos, viendo que la situación era insostenible y en evitación de más bajas tanto en los milicianos como en la población civil, decidieron deponer las armas, con la condición de respetar las vidas de los combatientes.
A pesar de la oposición de los militares, deseosos de vengar las afrentas sufridas y la muerte de sus oficiales, presionados por Prim llegaron a un acuerdo y se firma la paz.


DESCARGAR LIBRO

Sobre estos hechos Francisco Palanca Roca (Alzira 1834-València 1897), escribió una obra de teatro en verso titulada “Valencianos con honra”, se estrenó el 8 de enero de 1870 en el Teatro de la Libertad, con gran éxito de público. También fue representada en otras ciudades como Madrid, Barcelona y A Coruña.


 

PERSONAJES


JUAN PRIM I PRATS
Reus 1814-Madrid 1870
Comenzó su carrera militar a los diecinueve años, alistándose como voluntario para combatir a los carlistas consiguiendo el grado de general en 1840 y el de teniente general en 1856. Participó activamente en la Guerra de Marruecos (1859-1860) lo que le valió el título de Marqués de los Castillejos.
Afiliado al Partido Progresista, pasó en 1858 a las filas de la Unión Liberal para volver de nuevo al Partido Progresista en 1863. Durante esta década tuvo que exiliarse varias veces tras conspirar y participar en fallidos pronunciamientos militares, hasta septiembre de 1868 que regresado de Londres se une en Cádiz al Almirante Topete para pronunciarse contra la reina Isabel II y exigir su abdicación. Era el triunfo de la “Gloriosa”. Meses más tarde en enero de 1870 fue nombrado Jefe de Gobierno, apostando por la opción monárquica en contraposición de la republicana.
El 27 de diciembre de 1870, el mismo día que salía hacia España Amadeo I, el monarca propuesto por Prim, sufrió un atentado; tres días más tarde falleció.


JOSÉ PERIS Y VALERO
València 1821-1877
Político y abogado, compartió bufete con su amigo Cristóbal Pascual y Genís.
Formó parte a los dieciséis años de las milicias combatiendo a las guerrillas carlistas.
Alcalde de València en 1856 promovió la pavimentación y reforma de numerosas calles de València.
Dirigió el periódico “Dos Reinos”, órgano del Partido Progresista.
En 1868 presidió la Junta Revolucionaria y fue nombrado Gobernador Civil de València.
Con la abdicación de Amadeo I, abandona la política.


JOSÉ PÉREZ GUILLÉN “EL ENGUERINO”
Pedralba 1834-1902
Militante republicano con una asombrosa capacidad de movilizar a las masas.
Conocido en todos los pueblos de la huerta de València, intervino activamente en la revolución de septiembre de 1868 y en las revueltas de octubre de 1869 comandando a los Voluntarios de la Libertad.
Hombre de fuertes convicciones republicanas y de una integridad intachable. Famosa es la frase de su arenga al pie de las Torres de Quart: “Antes que nada es la honra, debemos de ser honrados y lo seremos, al que me robe un alfiler se lo clavaré en la lengua”.
En 1873 formó parte de la Junta Revolucionaria del Cantón de València, ostentando la cartera de guerra, junto a Virgilio Cabalote.


VIRGILIO CABALOTE
Personaje con gran predicamento entre los trabajadores del Cabanyal y del Grau, sobre todo entre los estibadores del Puerto.
Reclutó y comandó a los labradores del Cabanyal y a los trabajadores del puerto en los sucesos de octubre de 1869.
También participó activamente en la revolución cantonalista, formando parte junto a José Pérez Guillem “El Enguerino” de la cartera de Guerra en la Junta Revolucionaria del Cantón de València.


FUENTES

Valencia 1868-1936 De la Revolución liberal a la revolución republicana. Fernando Millán

València, La Ciudad. Josep V. Boira

Historia de las Germanías de Valencia. Manuel Fernández Herrero

Bombas sobre València. Rafael Solaz

Gran Enciclopedia de la Región Valenciana. Varios autores

Web del Ayuntamiento de Pedralba

 

martes, 29 de abril de 2014

ÁNGEL MARTÍNEZ - ANDRÉS GIMÉNEZ: LA VALENCIA DESAPARECIDA








Entrevista en la Cadena Ser (programa Locos por Valencia, 29/04/2014)
  • Audio ací (a partir min. 22:15)






Text de la presentació de La Valencia desaparecida a la Fira del Llibre (28/04/2014)


Francesc J. Hernàndez

Agraïment

Bona vesprada a totes i tots.
Moltes gràcies per convidar-me a presentar el llibre La Valencia desaparecida d’Ángel Martínez i Andrés Giménez, editat a Madrid per l’editorial Temporae, i que presentem per l’amabilitat de la Llibreria la Traca. A tots ells he d’expressar, en primer lloc, el meu agraïment i, naturalment, a tots vosaltres que acompanyeu els autors en aquesta avinentesa doblement feliç.
Si sempre és una satisfacció l’aparició d’un llibre, ha de ser motiu de joia augmentada el fet que la presentació d’una obra sobre València es puga celebrar al si de l’esdeveniment bibliogràfic més important de la ciutat, la Fira del llibre, i a un lloc com aquest, que barreja resonàncies històriques (com sabeu estem a l’indret on es trobava l’antic Palau Reial), i personals (ja que, per a moltes i molts de nosaltres els Jardins de Vivers formen part de la cartografia infantil més íntima).
Seré breu perquè supose que les persones que heu vingut tindreu el desig de conversar amb els autors i em limitaré a exposar cinc raons per les quals cal que compreu i llegiu el llibre La Valencia desaparecida.


Primera raó: aprendre

La primera raó és que La Valencia desaparecida us farà més sàvies o savis. Certament, tots els llibres ens donen coneixement. En un fragment d’un text anònim del s. XIV es pot llegir:
“[Per mitjà dels llibres] ha volgut Déu manifestar la saviesa als homens, en sguart e comparació de la qual les pedres precioses són carbons, l’argent és fanch, l’aur preciós és fet arena secha, lo sol e la luna són tenebres a la vista, e la mell ensems amb la manna són al gust absina [absinti?] e fel amargós.” (Doc. Lit. Ant. Leng. Cat., 1857: 415)

El llibre d’Ángel i Andrés ha sigut possible perquè els seus autors tenen un bon coneixement de la ciutat, del qual ens fan generosament partíceps.
L’obra presenta 94 fotografies que han seleccionat els autors (moltes excepcionals o inèdites), acompanyades de les corresponents imatges actuals, fetes per Ángel, i les detallades explicacions, redactades per Andrés. És la quinta essència del blog homònim, La Valencia desaparecida, que manté Ángel des de fa poc més de tres anys, amb algunes aportacions originals per a aquesta edició.
La Valencia desaparecida mostra com eren i com són les nostres places i carrers, els índrets entranyables i els quotidians, les edificacions més notables o les més vulgars o, com va escriure Vicent Andrés i Estellés, els “llocs il·lustres, monuments impassibles, les pedres en cos i ànima” i també “els recomanables llocs on tant ens volguérem”. (Llib. Merav., 31).
Les fotografies s’ordenen al llibre seguint, per dir-ho així, una espiral imaginària que, des de les imatges de la plaça de l’Ajuntament arriba fins a les dels Poblats Marítims, passant lògicament, per la Ciutat Vella, els eixamples i els barris perifèrics. Una ordenació que correspon a la biografia d’una ciutat concentrica, que des del seu epicentre històric, ha anat escampant-se per l’Horta i desplaçant els seus focus polítics i econòmics, sense més límit natural que la mar.
D’aquesta manera, el llibre permet conéixer l’evolucio de la nostra plaça central (un assumpte que Ángel ja va tractar en la seua col·laboració amb el llibre de José Huguet), de l’estació de ferrocarril (que tant anacrònicament anomenem del Nord), de la Plaça de la Reina (nom no menys curiós, ja que al mapa de Tosca el que hi trobem és un carrer de la Reina... Mora), la de la Mare de Déu, la Redona, de la del Mercat i moltes més, del carrer de les Barques o del de Colom, i, naturalment, del llit del riu vell, de la circumvalació, de la ubicació de l’Exposició Regional o de les nostres platges. Perquè, continue citant el poeta, “València és molt poc més. Tan íntima i calenta. / Tan crescuda i dolguda, i estimada també!” (Llib. Merav., 58).
Els comentaris de les fotografies documenten eruditament allò que es pot veure a les imatges. Informen al mínim detall no només de les construcciones o els habitatges, sinó també d’estacions i vies del ferrocarril (45, 46, 62, 72, 82...), comerços (21, 22, 23...), hostals, cafés o fondes (27, 29...), de fàbriques (65, 78, 82...) o instal·lacions esportives (93...). Trobem notícia dels trasllats de les fonts o dels monuments (57...), uns desplaçaments inusualment freqüents a la nostra ciutat.
Del rigor dels comentaris dóna raó el fet que la documentació arreplegada per glossar la fotografia del Palau Ripalda (56) haja permés esmenar la Viquipèdia i fixar amb precisió la data acceptada de la seua construcció.


Segona raó: formar la mirada

Cal comprar el llibre per saber més coses del passat de la nostra ciutat, però també, per aprendre a mirar.
En la fotografia analògica, els negatius eren un bé escàs. Durant les primeres dècades de la tècnica fotogràfica, cada nova imatge captada exigia carregar una placa; més recentment, les càmeres portàtils duïen un rotllet de pel·lícula que permetia un nombre limitat de disparaments: dotze, vint-i-quatre... La visualització del resultat no era immediata i exigia un costós revelatge. Per tot això, en contemplar fotografies antigues, com les arreplegades al llibre, sempre podem preguntar-nos què va veure l’autor per disparar l’obturador i consumir un negatiu?
No hi ha prou en respondre, per exemple, que el fotògraf veia les parades del Mercat Central (22), la façana de Santa Mònica (54) o l’Arc d’entrada a l’Exposició Regional (60). Una mirada més acurada ens permet veure que l’objectiu també arreplegà un fort contrallum en la fotografia del Mercat, que dóna una gran vivesa al grup de llauradores entre paneres de verdures; que el fotògraf ha enquadrat, junt a l’església de Santa Mònica, un grup de dones que, amb el fons d’anuncis de caldereries, semblen més bé vergonyoses; o que l’Arc de l’Exposició es complementa amb un altre de més contingent que descriu el doll d’aigua de la mànega d’un jardiner.
Si permeteu el joc de paraules: la qüestió de per què es va traure un fotografia més bé ens introdueix en ella.
Els comentaris del llibre col·laboren en aquesta formació de la mirada. Així, descobrim pels textos com la perspectiva del fotògraf del campanar de Sant Valeri i Sant Blai (70) és singular, perquè la imatge es va prendre entre l’enderrocament del vell mercat de Russafa i l’edificació del nou, o que la preocupació pels marges i la marginació de la ciutat que palesa la fotografia d’Orriols (79) es deu a la càmera del sociòleg Josep Vicent Marqués.
Si, com va escriure Henri Cartier-Bresson, fotografiar c’est mettre sur la même ligne de mire la tête, l’œil et le cœur. C’est une façon de vivre”, Ángel i Andrés ens inviten a posar-nos en aquesta mateixa línia, a ubicar en la mateixa trajectòria també el nostre cap, el nostre ull i el nostre cor.


Tercera raó: entendre el nostre present

Però el llibre d’Ángel i Andrés no només ens fa conéixer millor el passat o ens forma la nostra capacitat de contemplar la realitat, sinó també ens permet saber més del nostre present.
Certament, tota fotografia és un intent, potser desesperat, de, com va escriure Isabel Allende (Retrato en sepia), “vencer la condición fugaz de mi existencia, atrapar los momentos antes de que se desvanezcan”.
Això s’aconsegueix fixant la imatge d’un moment irrepetible, però també, com fan els autors del llibre, comparant aquell moment amb un altre, més recent, però igualment evanescent. Les parelles de fotografies del llibre són eteris espills encarats: el passat es reflexa en el present, o millor, en un passat més pròxim, i aquest en el passat llunyà.
D’una manera general, el llibre ens ajuda a entendre molt de la configuració urbana actual, a saber del present amb l’ajut del passat. València s’ha anat fent tot protegint-se del Túria i les seues riuades periòdiques, ocupant els buits que deixaven casernes traslladades o edificacions religioses desamortitzades, gràcies a l’eixamplament en enderrocar les muralles o mitjançant la incorporació de pobles perifèrics. De les cases d’artesans se’n feien tallers, dels tallers fabriquetes i d’aquestes habitatges. Amb el temps les barraques esdevenien cases i les plantes baixes guanyaven altures; dels palaus i de les cases humils es feien pisos. Tot aquests processos es poden veure als espills fotogràfics de les planes del llibre.
Però també d’una manera concreta, el joc de reflexos del llibre ens ajuda a conéixer millor el nostre present. En realitat, seguint la cita de Cartier-Bresson, són dues les línies coincidents en les quals cap, ull i cor s’enfilen, que el lector o la lectora té al seu abast. La del fotògraf antic i la del fotògraf recent. Perquè, encara que, de manera rigorosa, l’enquadrament de la fotografia recent siga exactament igual que l’antic, Ángel selecciona també un instant, en el que elements nous, o no tan nous, apareixen al seu visor. Per això, també podem preguntar-nos per allò que mostra la imatge recent respecte de l’antiga.
I així, a les planes del llibre, descobrireu potser diferències i semblances significatives. Creuríem trobar les mateixes persones atrafegades pel cantó de Barques (5) o pel Passeig de Russafa (30), semblants venedors a les portes de les botigues de la Plaça Redona (17 i 18), els mateixos tramvies a Sant Agustí (48) o els mateixos carros, ara de quatre rodes, pel carrer Colom (40). Dues jovenetes parlen entre ells pel carrer de la Pau (28). Vuitanta anys després només han canviat de vorera...
Ja us he exposat tres raons per comprar l’obra d’Ángel i Andrés: per aprendre de la nostra història, per formar-nos la mirada i per entendre el present. També és important comprar el llibre tot just perquè se’n facen més.


Quarta raó: perquè s’editen més llibres

Adquirir La Valencia desaparecida també és una manera d’animar les editorials perquè publiquen més obres sobre la nostra memòria gràfica, la qual cosa, de retruc, estimularà noves recerques.
Són molt poques les empreses foranes o de casa nostra que, com Carena o Tivoli, s’animen a fer aquest tipus d’edicions, ja que representen despeses de producció superiors als llibres ordinaris. En el cas de l’editorial Temporae cal subratllar l’acuradíssima edició que ha fet de La Valencia desaparecida, ja palesa a les elaborades imatges de les cobertes o als bonics mapes dels seus interiors. Format, tipografies, qualitat del paper o de les reproduccions de les imatges, acrediten la voluntat de publicar un bon llibre. Per tant, si voleu tindre’n un i, sobretot, estimular les editorials perquè en facen més, no dubteu en comprar-lo.


Quinta raó: reconeixement per al futur

En voldria afegir una altra raó, no menys important, per comprar l’obra. El llibre La Valencia desaparecida no aporta només coneixement, sinó que planteja a més una exigència col·lectiva de reconeixement. Ho explicaré.
Els antics grecs expressaren amb la paraula “eticitat” l’ideal d’una ciutat que feia virtuosos els seus habitants. A València no ha hagut “eticitat”, sinó tot el contrari: una aliança fatal de la ignorància i l’avarícia, que ha nodrit la corrupció i el meninfotisme. Obres com la d’Ángel i Andrés no només ens plantegen la qüestió de per què les coses són com són, sinó que també ens mouen a pensar com volem ser, ens fan pensar en un estat de coses on l’interés general predomine sobre el benefici minoritari.
La més utòpica de les consignes revolucionàries del segle XX afirmava: “Sous les pavés, la plage!” Aquesta pulsió utòpica és el fil roig amb el qual està enquadernat el llibre.
Efectivament, sous les pavés, sota les llambordes, trobem el flaire de les flors de la tortada de Goerlich, els refugis de la orgullosa capital republicana, “els nobles cavallers enterrats en els claustres” (Hotel París, 51), que va escriure Andrés i Estellés.
Baix de l’asfalt estan les vies romanes i els camins àrabs, els solcs de les rodes dels carros i els rails dels parsimoniosos tramvies, els fonaments del Palau de Ripalda, el de Mustieles, de Mossen Sorell o el Reial, on estem ara.
Baix de les pedres hi ha una terra llaurada durant segles per moros, jueus i cristians, i les séquies (73, 74, 94), que vivificaven els camps i movien les moles (73, 74). Les sèquies que, en els versos del poeta àrab Ibn al Abbâr, fa vuit segles, es relacionaven amb el destí de la ciutat: “València de dolces aigües i dolços fruits. / Generosament regada, encara que blanc d’infortunis. / T’estime i t’odie, paratge desolat…
I també, sous les pavés està la plage, perquè el adoquins del nostre Passeig Marítim estan on fa poc hi havia ones (89, 90, 91).
Aquesta és la València “desapareguda”, que no vol dir “inexistent”, sinó simplement no visible a la mirada no atenta. Una València que “apareix” amb el joc d’espills del llibre, per fer-nos pensar en com som i com voldríem ser, tot recuperant l’ideal de l’eticitat.
I és en eixe punt eteri, en la pretensió de ser reconeguts com subjectes en la nostra ciutat, com ciutadans i ciutadanes, on la utopia es lliga amb la voluntat d’eternitat de tot llibre. Perquè si es fan llibres i ciutats és perquè queden escrits, en cert sentit, per a sempre. Torne a citar el text anònim del segle XIV:
“E com tots los homens amen immortalitat, molt deuen ésser amats los llibres qui contenen matèria virtuosa, matèria divinal e celestial, qui·ns porta a la vera immortalitat.” (Doc. Lit. Ant. Leng. Cat., 1857: 417)

Reitere el meu agraïment als autors i a tots vosaltres.









lunes, 3 de febrero de 2014

VALÈNCIA, LA CIUTAT ETERNA

 

VALÈNCIA, LA CIUTAT ETERNA

En només 150 anys, la ciutat de València ha sofert múltiples transformacions: edificis que han desaparegut per donar pas a altres, carrers i avingudes que s'obrin, altres que desapareixen, pobles que deixen de ser-ho per convertir-se en barris, barris que s'enderroquen per convertir-se en no-res, fins i tot el mateix riu, emblema de la ciutat ja no és riu i les seues aigües ocasionals ja no distrauen la mirada dels seus veins ni pertorben la seua tranquilitat.

Raons no n'han faltat: les lògiques pel pur envelliment dels seus edificis, les motivades pel continu creixement demogràfic, altres de tipus higiènic o econòmic, fins i tot la intransigència i la rancúnia han donat peu a desaparicions arquitectòniques. Però també la prosperitat i el progrés han contribuït a l'embelliment de la ciutat.

Però, quina València és la real? Quina és aquella que la representaria davant els ulls d'un estrany? La València de l'any 2013? O és València la suma de les diferents Valències que han existit al llarg de la seua història? Quantes Valències hi ha a València? Hi ha una València objectiva? O és València una barreja de subjectivitats?

Un escriptor va dir que València és la "terra de la modernitat impossible", i no li faltava raó: abans volgué ser barroca i va cobrir els seus austers murs gòtics, avergonyint-se d'ells; després arribà al neoclassicisme i més tard es tornà a destruir allò construït a la recerca de la identitat perduda.

València, "città aperta", com Roma, ciutat eterna que es nega a desaparéixer i es reivindica a ella mateixa, o almenys això intente amb aquestes imatges que no pretenen induir a l'engany ni a l'equívoc.

Apropar el passat al present, unir-los en una sola imatge baix d'una mirada de vegades crítica, altres divertida i, per què no, provocativa.

Provocar emocions, sensacions o simplement un somriure, posar l'observador front a la realitat consumada, induir la reflexió, recuperar i mantindre viva la memòria urbana, perquè si bé la persona fa la ciutat és la ciutat aquella que, en certa mesura, condiciona la persona, el ciutadà.

Prenent com a base fotografies del blog "La Valencia desaparecida" d'Ángel Martínez, he creat estes noves imàtges en les quals passat i present s'entrellacen, composant una nova visió d'aquesta València que ha segut i que és la València intemporal, la València eterna.

Xavier Oms

VALENCIA, LA CIUDAD ETERNA.

En apenas 150 años, la ciudad de Valencia ha sufrido múltiples transformaciones, edificios que han desaparecido para dejar paso a otros, calles y avenidas que se abren, otras que desaparecen, pueblos que dejan de serlo para convertirse en barrios, barrios que se derriban para convertirse en nada, hasta el mismo río, emblema de la ciudad ya no es río y sus ocasionales aguas ya no distraen la mirada de sus vecinos ni perturban su tranquilidad.

Razones no han faltado, las lógicas por el puro envejecimiento de sus edificios, las motivadas por el continuo crecimiento demográfico, otras de tipo higiénico o económico, incluso la intransigencia y el rencor han dado pie a desapariciones arquitectónicas. Pero también la prosperidad y el progreso han contribuido al embellecimiento de la ciudad.

Pero, ¿qué Valencia es la real? ¿Cuál es la que realmente la representaría ante los ojos de un extraño? ¿La Valencia del año 2013? ¿O es Valencia una suma de las diferentes Valencias que han sido a lo largo de su historia? ¿Cuántas Valencias hay en Valencia? ¿Hay una Valencia objetiva? o ¿es Valencia una mezcla de subjetividades?

Un escritor decía que Valencia es la “tierra de la modernidad imposible”, y no le faltaba razón, antes quiso ser barroca y cubrió sus austeros muros góticos avergonzándose de ellos; luego llegó el neoclasicismo y más tarde se vuelve a destruir lo construido en busca de una identidad perdida.

Valencia “città aperta”, como Roma, ciudad eterna que se niega a desaparecer y se reivindica a sí misma, o al menos eso intento con estas imágenes que no pretenden inducir al engaño ni al equívoco. Acercar el pasado al presente, unirlos en una sola imagen bajo una mirada a veces crítica, otras divertida y porqué no, provocativa. Provocar emociones, sensaciones o simplemente una sonrisa, posicionar al observador ante la realidad consumada, inducir a la reflexión, recuperar y mantener viva la memoria urbana que si bien, el hombre hace la ciudad es la ciudad la que en cierta medida condiciona al hombre, al ciudadano.

Tomando como base fotografías del blog “La Valencia desaparecida” de Ángel Martínez, he creado estas nuevas imágenes en las que pasado y presente se mezclan componiendo una nueva visión de esa Valencia que ha sido y que es, la Valencia intemporal, la Valencia eterna.

Xavier Oms. Febrer 2014

domingo, 26 de enero de 2014



CANVIS EN EL FORO REMEMBER VALENCIA

Per la gran quantitat d'entrades, el FORO REMEMBER VALENCIA s'ha subdividit en dos.

La primera part (des del 1r post, de 19 de novembre de 2004), la teniu ací:

L'última part (des del 29 de juliol de 2013), la teniu ací:





viernes, 10 de enero de 2014

Falleres sicalíptiques



Dedicat a Yirif, expert en retrats

En realitat no són falleres, sinó dones amb el vestit tradicional, l'anomenat vestit de llauradora. Tampoc la paraula "sicalíptiques" està acceptada encara en els diccionaris de la nostra llengua. Sí que ho està en castellà, on sicalipsis vol dir "picardía erótica" (del grec σῦκον "figa" --ull, no "psica...", que no té a veure amb la ment, sinó amb una altra cosa-- i "ἄλειψις", acció d'untar o fregar). Per tant, "sicalíptic" vol dir una cosa així com "lleugerament eròtic".


Antonio Esplugas i Puig (1852-1929) fou un fotògraf català, que va conrear també el retrat del nu femení i les fotografies de les arts escèniques, de les quals va realitzar més de 27.000 imatges (vegeu ací, ací o ací).

El seu fons fotogràfic es conserva en l'Arxiu Nacional de Catalunya (web ací). Hi ha una part digitalitzada, en la qual hi ha algunes fotografies de dones artistes (actrius, cantants...) amb el vestit tradicional valencià. Ací en teniu algunes i els enllaços a algunes més.



Actriu de sarsuela Luisa Vela. Contragué matrimoni amb el baríton Emilio Sagi Barba i fou la mare del també baríton Luis Sagi-Vela. Fotografia de 1890-1900. Ací teniu una gravació de Luisa Vela i Emilio Sagi.


Actriu i cupletista Manuela Tejedor Clemente "Preciosilla" (1893-1952). Més informació, ací o ací.
Més imatges de la Preciosilla vestida de valenciana en el Fons Esplugas, ací, ací, ací i ací.
Fotografies de 1910-1920.


 L'actiu i cupletista Pilar Marin. Fotografia 1910-1920. Altra fotografía ací.

Actriu "Titanesca" amb castanyoles. Altra fotografia, ací.


Actriu Paquita Sansano.


Ballarina i actriu cubana Charito del Hor. Fotografia de 1920-1925. Un article sobre Charito del Hor, ací.


Actriu de "varietés" Rosarito Moreno. Una altra fotografia, ací. Fotografies datades en 1920-1925.


Actriu sevillana Elisa Muñiz "Amarantina". Altra fotografía ací. L'Amarantina fou model de Julio Romero de Torres (vegeu) en moltes obres. Ací un text d'Antonio Gala. I ací el pasdoble La morena de mi copla, per Manolo Escobar i ací per Antonita Romero: "Julio Moreno de Torres pintó a la mujer morena..."


Actriu Mercedes Montijo. Altra fotografia, ací. Fotografies de 1920-1925.

Carmen Madrid. Fotografia datada en 1920-1925.

Actriu Rosario Álvaro. Fotografia de 1920-1925.

Fedora. Fotografia de 1920-1925.



Actriu Lucía Donat, vestida de valenciana (?). Fotografia de 1920-1925.

Actriu Mercedes Mateu. Altres fotografies ací i ací. Fotografies de 1920-1925.

 Actriu Paquita García, vestida de valenciana (?). Fotografia de 1920-1925.


Persona sense identificar que l'ANC cataloga com actriu vestida de valenciana.

Addenda. En el web de todocoleccion hi ha també aquest retrat d'Esplugues.


martes, 7 de enero de 2014

Emilio Fornet de Asensi

Emilo Fornet de Asensi va ser actor en més de 80 pel·lícules (sense comptar curtmetratges i sèries) i va publicar més de 15 llibres, a més de novel·les i poemes, molts d'ells de tema valencià, i, fins i tot, una obra de teatre. Alguns dels seus llibres estigueren directament relacionats amb València. Malgrat aquesta activitat, potser siga recordat més bé per les seues aparicions en pel·lícules d'ínfima qualitat de Fernando Esteso, Andrés Pajares o Mariano Azores. Ací teniu un tast...


[Emilio Fornet i Fernando Esteso en La Lola nos lleva al huerto, 1984]


Emilio Fornet va nàixer l'any 1888 (o 1889, segons algunes fonts) a Madrid. En algun lloc es diu que era valencià. De tota manera, s'hagué de traslladar a València de jove, on començà a treballar de periodista. L'article més antic que hem trobat és una crónica "Desde Valencia" publicada en La Libertad, el 10/06/1924. També remetia articles a altres mitjans de la capital, com ara La Voz, La Gaceta Literaria i, sobretot, El Heraldo de Madrid, tractant, de vegades, temes valencians.

[El Heraldo de Madrid, 26/07/1930]

Com era habitual en l'època, si l'article periodístic es fonamentava en una entrevista, el periodista es feia fotografiar amb la persona entrevistada. Ací tenim a Emilio Fornet amb (1) la vídua d'Isaac Albéniz, (2) amb el cartellista Lluís Bagaria i amb un grup de "modistillas".


En 1927 publica, com a separata (anys després com a llibre), una biografia d'Isaac Albéniz, que és el primer llibre d'ell que hem localitzat.

En 1931 estrena en el Alcázar de València l'obra de teatre La delicada de Gandia. Comedia en dos actes i en vers (esdeveniment que, de vegades, és datat en 1929), escrita en valencià (se'n va fer una edició per part de l'imprempta Carceller el 1932).



[El Sol, 20/12/1931]

En 1933 publica el poemari Ciudades de Oro, que obté un cert reconeixement.


En el web de Todocoleccion hi ha algunes de les il·lustracions emprades en aquest post i també una carta de Fornet a Vicente Calvo Acacio sobre el llibre:


També d'aquesta època seria la seua novel·la, publicada en valencià, La terra florida, la qual ha sigut recentment reeditada per l'editorial Oronella el 2008 (col. Clàssics valencians, 31).


Per aquests anys es traslladaria a Madrid, com ho demostra la carta esmentada i el fet que un dels articles més curiosos que publicà abans de la Guerra Civil era una sèrie d'entrevistes en què demana a diverses personalitats de la capital que lliurement posaren un ninot articulat en una posició determinada, que ell comentava. Ací teniu (1) a Fornet amb Pedro Gómez-Ferrer Martí i (2) a Marià Benlliure i el ninotet (Estampa, 9/6/1934).





Probablement abans de la Guerra va dedicar un llibre al president, català i efímer, de la I República Pi i Margall, titulat Pi y Margall, vertebrador de España.
Després de la Guerra Civil (que Fornet passaria probablement a Madrid) continuà amb temes valencians. Publicà, Vercilumar: novela y mito solar de la Dama de Elche (1941). També fou l'autor d'un llibre sobre Blanca March, la mare de Lluís Vives, en Espasa-Calpe, certament ple d'incorreccions, com s'ha demostrat després en fer-se públic el procés inquisitorial contra la família del filòsof, inclosa la mare, i eixir a la llum l'entorn de jueus conversos on va viure a València. De tota manera, en 1940 s'havia commemorat el IV centenari de la mort de Vives i la dictadura triomfant ja s'havia encarregat d'interpretar Vives molt més erròniament segons l'ideari feixista.


La llista d'obres és llarga: Don Jaime I, el Rey de las tierras del sol (Editorial "Gran Capitan", col·lecció "Milicia de España", 1948); participa en el volum col·lectiu, publicat per Lo Rat Penat, Estilos de la ciudad. Valencia gótica. Opiniones y comentarios (1950) i Expansiones del espíritu (ensayos poéticos) (1954) (amb José Joaquín Sanchís y Zabalza). 
Amb Hierros y rejerías (1955) comença les seues aportacions a la col·lecció Temas Españoles (amb una estètica peculiar en les portades), on publicarà també: El Duque de Gandía (1956), La Imprenta en España (1956), La ganadería (1957), El correo (1957), La Albufera (1958), Castellón (1959). Heus ací algunes portades dels llibres amb tema valencià:




 També publicà, de tema taurí, Aguafuerte de los Fabrilos (1957), La belleza (1959) i un llibre sobre Sant Vicent Ferrer.



En 1955, Emilio Fornet havia participat en Mister Arkadin d'Orson Welles (que, en part, fou rodada a Espanya). El 1960 aparegué en alguns curtmetratges, però sobretot desenvolupà la seua carrera com a actor a partir de 1974. Va treballar en papers secundaris amb directors importants del cinema espanyol, com ara: Eloy de la Iglesia, Vicente Escrivá, Fernando Fernan Gómez, Angelino Fons, Antonio Giménez Rico, Manuel Gutiérrez Aragón, Pedro Lazaga, Josefina Molina, Pedro Olea, Rafael Romero Marchent o Manuel Summers.
Particià en El virgo de Visanteta interpretant a Feliu, el secretari. Ací el teniu en la seqüència del concurs de pets (rodat a la Muntanyeta dels Sants), una pel·lícula basada en l'obra de Bernat i Baldoví, dirigida pel valencià Vicente Escrivá i que comptà amb molts artistes d'ací (Antonio Ferrandis, Pepe Sancho, Joan Monleón, Rosita Amores, Queta Claver, etc.)


[El virgo de Visanteta, La seqüència en Youtube, ací.]

Amb pel·lícules, sèries i curtmetratges, Emilio Fornet quasi arribà a cent produccions. Participà també en moltes produccions de Mariano Ozores, amb la parella Andrés Pajares i Fernando Esteso, on interpretava sempre un vellet (certament, ja tindria més de 85 anys!) molt prim amb una veu característica. En realitat, la veu és generalment de l'actor de doblatge Eduardo Calvo, que li prestà en moltes ocasions la seua veu característica  (ací la veu de Calvo).

 [Estoy hecho un chaval, 1977]

[Al Este del Oeste, 1984]

[Cuando Almanzor perdió el tambor, 1984]


 [¡Qué tía la C.I.A.!, 1985]
Emilio Fornet de Asensi va morir el 1985. Comptaria uns 97 anys. L'any següent encara s'estrenaren 5 produccions en les quals havia participat. Realment, en contemplar fragments com el següent costa imaginar que aquesta persona haguera escrit llibres sobre Jaume I, Sant Vicent Ferrer, Lluís Vives o Francesc de Borja, sobre la Dama d'Elx o la Delicada de Gandia, sobre l'Albufera o Castelló, però així fou, i és bo recordar-ho i reconéixer-ho.